Peña Taurina Tendido 10

domingo, 12 de septiembre de 2010

TAURINOS; ESTAMOS EN VUESTRAS MANOS



Enviado Por: Gimo Quiroz




Señores taurinos, empresarios, figuritas, ganaderos, apoderados y prensa afín al oscurantismo y seguidista movimiento pro fraude; si ustedes no se ponen manos a la obra para arreglar este desaguisado que montaron hace años, que han ido perfeccionando y perpetrando hasta el momento actual, esto que llamábamos fiesta de los toros se nos va. Y no digo que se nos va de las manos, lo que supondría que seguiría vivo aunque sin control, lo que quiero decir es que desaparecería para siempre.



Acabo de enterarme de las intenciones de la portavoz socialista en el Senado, quien asegura que los toros no son cultura y que el debate iniciado en Cataluña se extenderá a otras regiones como Galicia, Extremadura o Madrid. Manifestaciones que agradezco, porque así nos ayuda a situarnos a todos y a conocer la querencia de cada uno. Yo personalmente prefiero esta claridad a esos devaneos con la ambigüedad “del sí pero no”, aunque depende de cuándo y cómo. Esto nos ayudará a todos a aclarar las dudas que pudiéramos tener. Igual que nos ayuda el saber que el jefe de la oposición está decidido a pasar los toros a Cultura. Así se nos va completando una imagen, que lo es todo, menos halagüeña.



La actuación más lógica que se espera de todo el mundo, incluidos muchos buenos aficionados, será la incredulidad, con esa frase que todo lo tapa de “¿cómo van a hacer eso?”. Pero si le preguntamos a algún aficionado de Santa Coloma de Gramanet, quizás decía lo mismo hace no más de cinco años.



Mientras, en nuestro mundo, en el de los toros, todo lo que pueda ir a peor, empeorará. Recuerdo cuando hace unos meses el gran dilema era si Morante, Cayetano y Curro Vázquez iban a discutir antes o después del verano, pero al final el resultado ha sido que antes teníamos las esperanzas en un buen torero, al que aún le pedíamos que diera un pasito más para convertirse en la bandera del aficionado. Pero no sólo ha renunciado a dar ese pasito que se le pedía, sino que ha dado siete para atrás. Si el ganado no acababa de ser la bobona imperante, ahora es la bobona, la chochona y el borrego pequeño y desmochado, que no se echa para atrás en muchas plazas por no montar un escándalo; la corrida sigue para adelante y la gente se queda con las “magníficas” verónicas de Morante y no con que parecía un abusiva maltratando a un niño de pecho.
Es difícilmente defendible la actitud generalizada de las figuritas que se creen con derecho a todo en un ámbito que consideran su feudo y en el que a los simples mortales sólo nos queda pagar y callar; pagar lo que ellos quieran y callar siempre. Igual se niegan a torear un ganado determinado por no ser los que con todo mimo escogió el veedor, que unas horas antes deciden que no van a torear. Pero esto no es lo peor, porque si se está mal, se está mal y se acabó. Lo malo es que aún pensaba pasar el trance como fuera, embolsarse sus buenos dineros y a otra cosa. Si al público se le da un espectáculo en que el principal actor no puede desarrollar todo lo que el que paga espera, pues que se aguanten.



Hace años, cuando existía una competencia real en todos los aspectos del panorama taurino, existía la ley de la oferta y la demanda, ¿gustabas? Te ponían, ¿no gustabas? No te ponían. Y así de semana en semana, desde el mes de febrero o marzo hasta el Pilar. Ahora lo que existe es la incompetencia, ¿estás en una casa importante? Pues ya tienes el año hecho. ¿Colaboras en hacerme programas de radio o televisión? Pues no te preocupes, que vas a estar bien mientras dure nuestro “idilio”.



Todo son intereses, pero el interés más importante, el de apoyar y fortalecer la fiesta, es el más despreciado. Resulta bochornoso comprobar cómo se insiste una y otra vez en convertir en figuras a vulgares pegapases que ni se imaginan cómo es el toreo, o cómo hay que tragar con ganaderías que provocan la nausea como los Cebadas, Núñez del Cuvillo o Fuenteimbros y todo el monoencaste Domecq que se han quedado en el medio toro. Seguro que habrá quien salte como el repelente niño Vicente, recordándome aquel gran toro de ésta o aquella manada de cerdos con cuernos, pero yo les pregunto a estos fieles al poder: ¿Realmente creen que el toro de lidia es eso? ¿Realmente se atreven a calificar cómo un gran toro a un animal que no soporta nada más que un picotazo y no aguanta ni un natural sometiéndole?



En esa cascada de despropósitos hacia el vacío, empezamos con pasar de las tres a las dos varas, o ni eso, de la espada de verdad a la de mentira, aunque ahora este palo lo llamen ayuda, del rigor en valorar a un toro en si sigue o no el trapo, siempre en línea recta. De un espectáculo en el que los matadores mandaban de acuerdo a las exigencias del público, a otro en que mandan los peones y las medianías despreciando lo que dice el que paga, encastillándose en el absurdo argumento de que nunca se han puesto delante de un toro. Frase que demuestra claramente su incapacidad, pues tan grande se les hace esto que no ven más allá. Ese es el nivel de suficiencia que se marcan y no son capaces de llegar más allá, de reconocer si han hecho lo que debían o han hecho el ridículo, si han toreado o abanicado al toro y si han sido capaces de lidiar de acuerdo a unos cánones de elegancia, naturalidad y eficacia, quedándose en la eficacia, la misma que puede tener un matarife en el matadero.



Pues, lo dicho, señores taurinos, ya puede el aficionado decir o escribir lo que les dé la gana, que como ustedes no sean los que dan el paso adelante, no hay nada que hacer, y no hay nadie que no nos garantice que no nos vaya a pasar dentro de diez, quince o veinte años lo mismo de Cataluña.



PD.: Quiero dedicar mi dibujo de hoy a todos los que participan en los blogs taurinos, como creadores de éstos o como lectores, y muy especialmente a los tres culpables que me han retado, primero a David Campos de Toros de Tinta, quien me descubrió que también se puede dibujar el traje corto; después, a Antonio Díaz de Hasta el rabo todo es toro, que se me subió al caballo de picar y me llamó desde muy lejos a contraquerencia esperando a que me arrancara y, en tercer lugar, a Juan Medina del Escalafón del aficionado, quien prudentemente se apartó a un lado del caballo, pero esperando que me arrancara con prontitud y alegría y que metiera los riñones con fijeza. Pues ahí está Diego Urdiales de corto, tentando una vaca de Victorino. Espero no haberos defraudado.

1 comentario:

  1. que pesima ilustracion... donde esta el mando y el temple???

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