| Fiereza y seriedad de Mocito. |
Créditos de las imágenes: José Carlos Arata.
Quizás esta sea de las reseñas más complicadas que me toque redactar. Mi
visión exigente en cuanto al juego que deben ofrecer las ganaderías de Aficionado
(Cuadri, Prieto de la Cal, Dolores Aguirre, Escolar, Baltasar Ibán) entra en
conflicto con el nivel de impacto de ver por primera vez Acho a los toros de
Victorino Martín. Es que es una ganadería fetiche de Madrid, y Victorino sabe
que es lo que tiene y a donde lo lleva, a diferencia de las antes mencionadas
que uno de sus principales atractivos es la impredecibilidad. La valla es tan
baja en América que disfrutar de dos toros con ciertas gotitas de casta y otro
fiero, nos da sensaciones únicas que se terminan mezclando con la pasión que le
tenemos a nuestra plaza por el sentido de pertenencia.
Sin duda que es un delicioso ejercicio dialéctico en donde se enfrentan lo
emocional y racional. Ya unos días después termina ganando lo segundo, y los sentimientos
se transforman en imágenes mentales de aquella tarde, de las cuales con el
tiempo solo sobreviven algunas que formaran parte del inconsciente colectivo de
los aficionados que estuvieron presentes aquel 25 de octubre en el Rímac.
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| Mocito en el campo. |
| Mocito en la arena de Acho. |
Aun sin abandonar el corazón, lo acontecido el domingo consideramos que
puede marcar un antes y un después en el aficionado limeño. Hay un sector ávido
de conocimiento, que busca el renacer de la Plaza para que sea referencia
internacional, aprovechando el bache que sufren las principales plazas de los
países americanos. Lo que vieron el domingo los marcará de por vida, al fin
saborearon más de un puyazo en algunos ejemplares, y tuvieron el deleite de ver
(sabe Dios después de cuantas décadas) un toro arrancarse desde los medios del
ruedo hacia el caballo. La casi nula mansedumbre, la seriedad de sus cornamentas
astifinas, lo definidos que iban desde un inicio al capote. En general fue de
esas tardes en donde un aficionado americano está cien por ciento metido en la
lidia, no se aburre ni come pipas ya que todo gira alrededor del toro y no hay
que perderlo de vista.
Se exigían y aplaudían las entradas al caballo, ósea desaparecieron esos
aromas en donde el picador es un canalla maltratador. Algunos ejemplares se
fueron aplaudidos, pero no por la nobleza boyante que ha malacostumbrado a los
públicos en este lado del charco, sino por reconocer lo que es un toro
encastado y los atributos que conlleva la casta, en especial la fiereza del
quinto. ¿Se imaginan los siguientes años un fin de semana torista en Lima? Si
realmente Victorino envía otro encierro y se suma algún hierro como; Cebada
Gago, Flor de Jara, Los Maños, Juan Luis Fraile, Partido de Resina, Saltillo,
Arauz de Robles, Peñajara de Casta Jijona, estaríamos hablando de cosas mayores
y consolidando a Lima como un reducto de aficionados que saben apreciar la
lidia, lo cual quedó demostrado el domingo en donde los asistentes pasaron la papeleta
con nota aprobatoria.
Dejando de lado el romanticismo, lo que trajo Victorino dejaba inicialmente
mucho que desear; alguno vareado y otros terciados, pero entendemos que no
puede traerlos antes para que se recuperen, es lo que hay. Reatas de
gentilicios, música y una poco conocida como la del sexto. Llamaba la atención
que el encierro estaba claramente en puntas, algo también atípico en América.
He tenido el privilegio de haber presenciado en vivo casi una decena de
corridas de la A coronada y otras de Adolfo, la mente inmediatamente te obliga
a generar comparaciones. Esta corrida la pondría dentro de las más flojas que
he visto, porque era un claro encierro para plaza de segunda, y por lo general
me ha tocado ver a los grises en escenarios de primera categoría. Por eso
tampoco debemos creernos el cuento, sino siempre esperar más y más de estas
ganaderías, es así como los aficionados más sapientes las juzgan tarde tras
tarde.
Corrida con mucha expectativa. En las horas previas en todas las terrazas del
Jirón Hualgayoc se organizaban tertulias sobre lo que podría acontecer. Es que
de eso se trata la Fiesta de los Toros; lo extraordinario (fuera de lo
ordinario o cotidiano) termina alimentando el alma. Los aficionados se
preguntaban si la terna estaría a la altura, en especial el peruano. Para otros
la preocupación radicaba en el criterio del Presidente de plaza y su asesor, y
en la labor de los picadores y subalternos. El ejercicio mental estaba en
marcha, lo accesorio vendría a ser el rancho y las bebidas, y todo lo descrito
líneas arriba eran los elementos que nos indicaban que al fin estábamos ante una
corrida de toros.
Tarde muy nublada, no se apreciaban los cerros detrás del San Cristóbal.
Para los que nos sentamos en Sol eran condiciones perfectas para concentrarnos
en la tarde sin las molestias del astro rey. El ruedo volvía a mostrar las deficiencias
del día anterior. El streaming y sus cámaras se adelantan al paseíllo y salen
las cámaras a la arena para enfocar el momento en que se abre la puerta del
patio de cuadrillas. Uno de los caballos se enreda en los cables de la
retransmisión. Suena Gallito, la terna recibe los aplausos de la plaza, como
debe ser siempre que uno de luces se atreva a enfrentar estos hierros que no
son monjitas de la caridad, y encima hacerlo cruzando el charco en un coso que
no da ni quita nada hace medio siglo.
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| Garrido del Puerto camino a Sol a entregar su capote de paseo. |
1)
GALO
N°44
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| Primer Albaserrada en el ruedo limeño. |
Puede venir de la familia de los gentilicios, nos recuerda a los Galochos. Se
define de salida buscando los vuelos del capote.
Se arranca de largo al caballo luego que el Moreno lo haya dejado en suerte
adecuadamente. Puyazo bajo que rectifica en la yema, desplaza al caballo hasta
las tablas. Esperábamos una segunda entrada y el Presidente nos roba el tercio
de varas.
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| Cae abajo el puyazo. |
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| Rectifica el puyero. Galo empuja. |
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| Se emplea mientras el caballo es desplazado hasta tablas. |
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| Citando con los pechos hubiéramos visto una mejor pelea. |
Alonso Mamani en la brega del segundo tercio, Galo le busca el cuerpo mientras
este lo quiere colocar. Corta mucho el viaje por ambos pitones. No pierde la
fijeza de salida.
Morenito siempre al hilo del pitón durante la faena de muleta. Busca
expulsar a Galo luego de cada muletazo. Jaleos luego del pegapasismo.
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| Derrote, falta de mando de Morenito. |
Por naturales Galo lo obliga a reponer mucho terreno luego de cada pase. Vuelve
con la derecha y se alivia con la sana distancia.
Pincha, estocada caída. Quiso venderlo como alimaña y de esto Galo no tenía
absolutamente nada. Aplausos en el arrastre al primer Victorino en correrse en
el bicentenario ruedo de Acho.
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| Pinchazo con toda la muleta cubriéndole la cara. Malos vicios. |
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| Nuevamente el mismo defecto. |
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| Se aprecia estoque caído. |
2)
MINUETO
N°63
Clásico nombre en la ganadería. De cara imponente, pero cuerpo de cortejano,
con los riñones hundidos como liebre. Negro de capa, esos que antiguamente hacían
sudar frío a los coletas. Fijo en el capote de Román.
Colocado a significante distancia para la máxima prueba de bravura. Se recoloca delante de la segunda raya y se arranca buscando peto, felizmente el caballo estaba lejos de la primera, casi en tablas del tendido 8. Palmas.
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| Citar de lado desluce la suerte, y exige sin sentido al toro. Hay que hacerlo dando los pechos. |
Otra interesante distancia para la segunda entrada. Joseph Rojas intenta
levantar el brazo para citar. Las cuerdas caen traseras casi en el costillar,
rectifica. Gracias Román por mostrar que Minueto no ofrece mucha pelea.
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| Carnicería en las costillas |
Primer par de banderillas en la cara y arriba. Minueto corta mucho por el pitón izquierdo. Brindis de Román al presidente colombiano a través de los micrófonos.
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| Arboladura que no se ve en esta plaza. |
Feos derrotes en la muleta, pegando incluso tornillazos. Se alivia Román y
ni intenta hacer el esfuerzo de cruzarse. Faltó oficio.
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| Inicio de castigo. |
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| Pedía machetazos de castigo. |
Estocada atravesada que hace guardia. Suenan las matracas. Descabello.
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| Recoge la mano izquierda sin sentido. Al aliviarse saltando a la izquierda es que el ángulo de entrada del estoque cambia. |
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| Candidato al sablazo de la temporada. |
3)
VARONES
N°17
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| Hermosa Estampa. |
Ovación en la salida, guapo pero le falta cuajo. Según los datos puede que
haya sido un error y venga de los VERONES, indultado uno en Algeciras hace ya
unos años.
Solo cumple en varas, se encela en el peto y se lleva la vara al salir.
Galdós y el Presidente nos vuelven a robar la suerte más bella con el cambio de
tercio. Luego él mismo se arrepentirá, no es primera vez que le sucede.
Va con la cara alta en los rehiletes, todos reunidos y arriba. Brindis del
torero a su familia.
Inicio doblándose y el Victorino acude. Nobleza que Galdós aprovecha para
hacerlo pasar. Siempre el muletazo hacia afuera.
Pico, enganchón, pico, enganchón. Fuera de cacho. Derechazos sin mando que
lo obligan constantemente a reponer terreno. Varones nunca perdió la fijeza, y
a mitad del embroque le va dando avisos al torero que no puede con él.
Estocada caída. ¡Suena al fin un aviso en lo que va de feria! Petición de
premio a la emoción de la incapacidad que no es atendida.
4)
PORTEÑO
N°41
Veleto de encornadura. Otro nombre muy común en la ganadería, muchos Porteños de
ovación en plazas de segunda y tercera.
Primera vara arrancándose de largo. Puyazo caído que el picador rectifica.
Para la segunda entrada, Porteño es colocado casi en los medios. Cahuantico
levanta la vara para citar y Porteño no lo duda, lo coge en la yema, la plaza
se emociona. ¡Viva la suerte de varas bien ejecutada! Palmas por 40 segundos para
el picador.
En banderillas el primer y tercer par de Mamani en la cara y arriba.
Ya con la pañosa Morenito demora en encontrarle los terrenos. Siempre
colocado al hilo y los muletazos hacia la periferia. Abusa del medio pase.
Busca aliviarse al natural y es desarmado. La banda no deja de tocar a
pesar de esto. Nuevamente es desarmado sin haber arriesgado mucho mientras citaba
retrasando la muleta, ahora sí paran la música.
Es descubierto por no cruzarse y se lleva una voltereta. Jaleos a la emoción
de la incapacidad.
Tres pinchazos, estocada caída del lado contrario. Dos descabellos y sonó
el primer aviso.
5)
MOCITO
N°15
Largo de cuello, ligeramente ensillado, serio de cara, astifino. De reata
con ovaciones y aplausos. Román ya había matado uno. Con unos kilos más para
terminar que remate sería un torazo de trapío imponente.
Se revuelve por el izquierdo y hace el avión por el derecho.
Gracias Román por colocarlo a distancia en el caballo. Rogelio Silva
empieza a mover al caballo, se siente picador, imitando a los de oro que pican
en Las Ventas, Vic-Fezensac, Céret y 3Puyazos. Tardo Mocito, se le acorta la
distancia, ahora más cerca de la segunda raya. Casi se cae el picador, pero recupera
el balance, Mocito empuja por el izquierdo, pero sin mucha fuerza. Protestas de
nuestra parte por privarnos de una segunda entrada.
Garrido clava arriba las banderillas, pero falla en el tercer par.
Al natural Román aguantando las embestidas. Suena la música pero debido a
las protestas él la manda a callar. Que felicidad que los toreros respeten más
la plaza gracias a estos detalles.
Gran recorrido por el derecho de Mocito, derroche de casta y planeando.
Nueva serie por la derecha aguantando la feroz embestida. Mucho se cruza Román,
ya era hora, sabe que si se descubre Mocito no lo va a perdonar.
Hay intenciones de mandar en la serie de naturales. Comprometido de Román,
al fin después de años.
Falla en el primer intento de matar ya que Mocito resbala por el ímpetu y
el mal estado del ruedo. Cinco pinchazos. Entera desprendida. Suena un aviso.
Mocito se va ovacionado. No hay quinto malo.
6)
MUCHO
VINO N°60
De la familia de los “Muchos”, aparecen muy pocos como MuchoPan o MuchoFrío.
Sabrá el ganadero si están emparentados con la reata de las “Muchas”. Abierto
de sienes. Difícil de fijar para Galdós.
Le pegan en varas. Al menos fue colocado en suerte. Pares de banderillas
arriba y reunidos, mucha exposición en los rehileteros.
Ya en la muleta el torero abusa del perfil, se le notan los nervios,
perdido por su falta de experiencia con el hierro. Es desarmado. El toro
continúa fijo, lo hace pasar un mal rato a Galdós en el sentido que se lo hace
ver perdido y sin ideas.
Media estocada caída. No hace efecto, entera caída. Tres descabellos.
La mayoría de los asistentes se sienten satisfechos, han visto una tarde
única en la plaza de sus amores. Se cae la mentira que se necesitan trofeos
para calificar el éxito de la tarde. Es que la casta no se mide a través de las
orejas, sino de las emociones indómitas que transmite un toro de lidia.
Con 50 kilos más, este encierro era de presentación para aplaudir, hubiera
hecho pasar por la calle de la amargura a todos. Ninguno manseó, nunca se
fueron sueltos a terrenos de mansos ni se rajaron, siempre fijos a los engaños.
Destacable lo de Román con el quinto, gracias a Morenito por enmendar y
dejarnos gozar de un segundo puyazo en el cuarto. A Joaquín recordarle que hay
que picar los toros y son estos encastes los que te ponen a rodar, no fue un
fracaso sino una ventana de conocimiento para conocerles las teclas y volver a
pedirlos.
Mocito era de los toros que valen un cortijo. Era para disfrutarlo por una
segunda vez en el caballo. Nos trajo a la memoria algunos toros Vencedor,
Belicoso, Pescadilla, Saleroso, que pasaron a la historia reciente. Complicado
que no se lleve el Escapulario de Plata. Cuesta creer ver un toro fiero en la
arena bajopontina.
Estuvieron a la altura los subalternos, siendo eficientes y dejando los
palos arriba. Destacó nuevamente Cahuantico a caballo. Se puede convertir en un
gran picador, si es que ya no lo es. Hubiera sido interesante que vengan un par
de picadores españoles, estas corridas son para lucir los animales y mover los
caballos.
¿Se volverá Victorino una ganadería de culto en Lima si repite todos los
años? Ojalá esta corrida haya sido el punto de inflexión hacia el resurgir de
una afición pensante, que busca lidia total y se nutra de más festejos como
este. Esperemos que no haya sido flor de un solo día.
Nuevamente mil gracias a José Carlos Arata por el material de apoyo.
EnriqueCN























































































